sábado 4 de septiembre de 2010

EDITORIAL LUPA CIUDADANA 65

3 de septiembre de 2010

El novedoso síndrome de la precariedad, puede recaer en algunos “funcionarios” del gabinete, que pretenden coartar de manera torpe la libertad.

Además de negar de manera ilegal e inmoral el derecho que tenemos los ciudadanos a estar informados, quisieran que aceptemos plácidamente la cerrazón que usan sin reclamo alguno; aunque la sociedad, tienen el derecho a exigir cuentas del manejo de los recursos públicos.

Desean que no se busquen opciones para poner a la vista el manejo dudoso de nuestros impuestos, apetecerían que no se utilice ninguna estrategia, aunque por ley tenemos la facultad a implementarla ante la falta de interés a ser nítido por parte del Gobierno.

Estarían ávidos de que hiciéramos lo que quieren, pero no, señores “funcionarios”; ustedes son los que usan el dinero de todos y están obligados a ser claros.

Por eso, ante la percepción de muchos campechanos sobre el manejo turbio de los recursos públicos por parte de ustedes, buscan menoscabar a quién colabora para evidenciarlos, y los empieza a mostrar como realmente son.

Pero además, lo hacemos porque tenemos la atribución para realizar la indagación de la verdad, y la constitución de la república está por encima de los pretextos constantes de esconder lo que todos deben saber.

Pretenden que claudiquemos, porque advertimos su silencio a la verdad, su incierto trabajo, sus grandes limitantes, el estigma que van dejando de sus prejuicios y que sin darse cuenta hacen alarde; creen que los ciudadanos debemos obedecerlos sin condición alguna, que debemos aceptar y creer lo que nos dicen, que los vayamos guiando con respecto a lo que vamos a hacer para que nos sometan, creen que vamos a darles señales para que intenten perjudicar y no proporcionar, ocultar y no entregar; porque antes de destapar prefieren maquillar y encubrir.

Estos “funcionarios” a lo mejor ni se dan cuenta que se están consolidando en personajes proclives al mundo liliputiense, y demuestran ser incapaces de competir sin usar y abusar del poder, son cuidadores de la nada y solapadores de muchos; sin embargo, hasta la fecha seguimos esperando la reacción del Titular para poner un alto en el camino, habría que preguntarse ¿no quiere o no sabe por dónde?, ya que persiste en la réplica del sin destino.

Consideran que debemos aceptar la continúa campaña, que aplaudamos cual títeres robóticos de la retórica, aunque se carezca de propuestas y acciones especificas, que admitamos la constante siembra del clientelismo y cooptación como método de control.

Promueven regularmente la compra de los que tienen precio, y no aceptan la crítica de quien los descubre, los destapa, los desnuda.

Asumen que no hay diferentes porque ustedes son iguales, que la convicción al final es negociable porque no la conocen.

Debemos decirles, que hay personas que prefieren él ser que él tener, que actúan con dignidad, que tienen principios, que tienen una escala de valor diferente, que privilegian la reacción en contra de la aceptación, y hacen frente a los encubridores que solo sirven para proteger intereses perversos, y de los vividores panegiristas que han sido promotores de la corrupción y la impunidad.

Porque la función del ser humano en la sociedad, debe ser la aportación y no la sustracción, la contribución y no el deterioro.