1 de Octubre de 2010
Al Gobierno le molesta el avance logrado y que los ciudadanos vayan conociendo la verdad, esto se comprueba, porque responden y proceden de manera trivial e infundada ante las evidencias y la crítica a su actuación cotidiana; se incomodan ante los cuestionamientos simples, y cuando se les hacen los complicados, responden con diatriba y descalificación con un desconocimiento profundo de las razones, se pierden en los supuestos porque no se acomoda a los intereses de ellos.
Se ve el efecto de los logros que se van obteniendo, porque de inmediato descalifican el verdadero sentido de mostrar la Transparencia y Rendición de Cuentas, que es hacer Conciencia Ciudadana, pero sin maquillajes, sin reserva y sin negativa, donde se diga la verdad de los recursos públicos; ante el no entendimiento de vislumbrar el verdadero objetivo, actúan de manera visceral y tiran escopetazos sin rumbo, esta respuesta demuestra que quien la hace, no busca el fondo sino solo quiere distraer con la forma, no quiere cambios verdaderos sólo cosméticos. Quiere desviar a la ciudadanía con discursos incendiarios para pretextar lo que debería entregar.
Porque quisiera que todos estuviéramos hechos de pensamiento “Único”, no conciben que puede haber personas diferentes y quisieran que se actuara como muchos.
Añoran lo igual porque se les complica tratar con lo desigual, piden la rutina porque les cuesta lo contrario, piden lo habitual y no lo diferente.
La asechanza la siembra quién desde el principio quiso evitar que se exigiera el derecho que se tiene a la información, porque enviando a personajes de fuera pretendió cambiar la actuación del ciudadano, las razones de fondo no se saben pero generan suspicacias y fortalecen los argumentos de la intención a forjar el mito, de que el Gobierno es una caja de cristal, aunque los ciudadanos sepamos que sus caras son opalescentes.
Pero ante esa actitud: No podemos claudicar, y ante el vituperio aunque lo dude, los principios.