jueves 9 de diciembre de 2010

EDITORIAL LUPA CIUDADANA 77

10 de diciembre de 2010

Esperemos que la oposición en el Poder Legislativo de Campeche sea y no solo parezca, esto con referencia a que el presupuesto sea aprobado sin un profundo análisis y por lo tanto sin modificaciones sustanciales por parte de los Diputados diferentes del PRI; si no se oponen ante la falta de reformas importantes, a ver qué argumentos convincentes le van a decir a los ciudadanos del sentido de su voto.

Los diputados opositores no deben votar a favor de un gasto excesivo y pretensión de endeudamiento por parte del Ejecutivo, sin un análisis serio que explique el cómo se van a usar los recursos, cómo va a ser su recuperación y cómo se va a medir su aplicación.

Si lo votan tal cual, se pueden convertir en cómplices omisos o conscientes de autorizar que se utilice una parte importante del presupuesto para pagar gastos encubiertos, una nómina probablemente inflada y por eso no ha querido ser entregada de la manera que fue solicitada, excesivo gasto en “propaganda y publicidad” que mayoritariamente se entrega a los grupos fácticos y panegiristas al gobierno en turno, que promueven sólo intereses personales, y retrasan la democracia envileciendo la crítica porque casi siempre está dispuesta. También se han negado a aclarar cómo utilizan los miles de litros de combustible que maneja el poder ejecutivo, y hasta la fecha no quieren informar.

Porque aunque no lo diga el Gobierno, una buena parte de esos recursos van a ser utilizados de manera discrecional, y harán todo lo posible para que sea difícil evaluar su aplicación, esto lo señalamos en función de la opacidad imperante en información que le incomoda entregar al poder ejecutivo, pero también al mismo Legislativo.

Esperamos que los diputados opositores demuestren que quieren avanzar y no atrasar, que quieren descubrir y no encubrir, que quieren que se enseñe y no que se oculte.

De su actuación, dependerá ver si son genuflexos, si entraron en “negociaciones”, o si tienen la altura de miras y dignidad para no avalar lo que el ejecutivo no quiere aclarar. Como sociedad esperamos, que no acepten ser usados como mercenarios consumibles, para no ser instituidos como vendibles, y por lo tanto no podrán ser confiables para la posteridad.