Campeche
14 de enero de 2011
La predicación de que este gobierno actúa con austeridad solo existe en el discurso pero no en la realidad, ya que hay ejemplos contundentes del dispendio cotidiano de su actuación.
Independientemente de la reciente aprobación del presupuesto, y que para nada tuvo un profundo análisis por parte del legislativo, se observa que nuestra afirmación tiene elementos de juicio, que sustentan la discrecionalidad en la utilización del gasto público desde el inicio de la actual administración.
Verbigracia: El actual gobierno pagó por publicidad a los diferentes medios de comunicación 62 % más por día, que el promedio diario de prácticamente todo el sexenio anterior.
Es decir, que esta administración entre octubre de 2009 a junio de 2010 equivalente a 272 días, tuvo un gasto diario de más $ 450,000.00 contra cerca de $ 280,000.00 por día del sexenio anterior.
El elevado egreso en este rubro, mayoritariamente se ha utilizado para alabar y no para informar, para retroceder y no para fortalecer, para distraer y no para dejar ver.
Funcionarios del gobierno, se la han pasado diciendo que no tienen dinero para vigorizar el desarrollo del estado, pero habría que ver, como justifican este solo ejemplo de muchos que probablemente seguirán sucediendo.
Además, demuestra la falta de voluntad y oficio en el manejo de los recursos públicos, porque para cualquier ciudadano, no sería sensato esta conducción en una lógica de austeridad al aumentar los egresos en rubros donde no se tiene un impacto efectivo, para el fortalecimiento de la sociedad; esta actuación, solo indica que el único interés es mantener el statu quo y el gatopardísmo en la entidad.
Por eso, no existe razón de cobrar impuestos que se utilizan aunque digan lo contrario, para mantener los privilegios de la alta burocracia y los grupos fácticos del estado, actuando de manera irresponsable dilapidando el dinero de los ciudadanos.
Recordando lo que decía Napoleón: “Interesarse por los intereses de todos es propio de un gobierno ordinario; preverlos es digno de un gran gobierno”. Y éste, ni intenta ser lo primero.