4 de febrero de 2011
La opacidad disimulada es la verdadera cara de este Gobierno, porque aún con el sobreseimiento por extemporaneidad determinado por el Tribunal Estatal de Campeche, el Ejecutivo no quiere respetar el fallo que quedó en firme de la Comisión de Transparencia, pretendiendo entregar las nóminas del poder ejecutivo de la misma manera por lo que dio origen el litigio.
O sea, no quieren separar la nómina como fue solicitada, incumpliendo en estricto con la Ley, esto nos permite determinar que el que gobierna, no puede pedir el respeto a lo que él no cumple.
Esta actuación ha sido un referente a la información que se le incomoda entregar, pretendiendo simular y no mostrar, desgastar para hacer claudicar, desvanecer para no esclarecer, retardar para maquillar.
Pareciera que se quiere instituir en este Gobierno la máxima: “Hágase la voluntad en los bueyes de mi compadre”.
Qué rictus va a mostrar el ejecutivo a la ciudadanía aún en la retórica demagógica, cuando utilice la palabra honestidad, voluntad, el pueblo manda, el dinero es del pueblo, justo y solidario; sabiendo en su interior que procede de manera contraria.
Aún así, saldrán muchos farsantes dispuestos a adular al que está en el poder, con la intención de engañar a los demás con la opinión encubierta.
Debemos seguir insistiendo aún estando conscientes de lo que dijo Noam Chomsky: “Que una de las razones principales de los secretos gubernamentales es para proteger al gobierno de su propia población”.