viernes 15 de abril de 2011

EDITORIAL LUPA CIUDADANA 86

Campeche 16 de abril de 2011
No se entiende el discurso del Titular del ejecutivo, porque si en su gobierno hay simuladores y mentes estrechas, la interrogante es ¿por qué los sigue manteniendo y pagándoles con el dinero de la ciudadanía?, además, ante el reconocimiento de que con la complicación en la tramitología burocrática predomina la cultura de la corrupción, quiere decir que él está consciente que existen hechos incorrectos en su administración, pero hasta la fecha no se ha fincado responsabilidades a quién comete o ha cometido esos actos.
Los ciudadanos esperamos resultados no discursos, la declaración del daño es irrelevante sin la enmienda del mismo, el regaño público a los funcionarios no tiene el efecto que espera porque se ha reiterado y no cambia nada; lo mejor sería no decir sino hacer, demostrar que se invierte en el desarrollo social, en la democracia, en la transparencia y rendición de cuentas; no en la lisonja, en la proyectitis que muchas veces solo sirve para mantener compromisos históricos, en privilegiar a los de siempre.
El que gobierna el estado, debe entender que con discursos rimbombantes no convence, no señor, actúe con energía ante los problemas, resuelva no enuncie.
El liderazgo se demuestra con el cumplimiento de la obligación y servirá de ejemplo para los demás, pero la falta de acción se puede ver como disimulo y colaboración.
La sociedad ahora está cada vez más informada por medios no convencionales ni tradicionales, y se da cuenta del efecto de las acciones gubernamentales, ve la mejora o el perjuicio y es ahí donde califica al Gobernante.
El que gobierna debería aplicar la máxima: “El buen juez por la casa empieza”.