viernes 12 de agosto de 2011

EDITORIAL LUPA CIUDADANA 91

Campeche 12 de agosto de 2011
El pretender congraciarse ahora con el pueblo de Campeche por quitar parcialmente la tenencia vehicular para el 2012 es simular, ya que el Gobernador todavía en julio pasado justificaba con vehemencia su cobro, incluso decía que era un acto de irresponsabilidad para quienes pedían quitarla.
Entonces por analogía se debe asumir que tanto Enrique Peña Nieto y Eruviel Ávila del Estado de México, e Ivonne Ortega de Yucatán, al avalar el quitar la tenencia vehicular en sus respectivas entidades son irresponsables.
Además, no tiene lógica el cambio inesperado del Gobernante y deja la interrogante, ¿será que si las elecciones fueran en el 2015 hubiera tomado la misma decisión?, o la razón puede ser las elecciones del 2012.
Y más aún, se fundan dudas de la buena voluntad del Gobernante, cuando desde finales del 2009 y principios del 2010 el ciudadano le cuestionaba su cobro, y éste declaraba que era imposible prescindir de ese ingreso porque era indispensable para el desarrollo de infraestructura.
Actualmente observamos a los panegiristas -tanto los cobra bien, como los queda bien- alabando el acto pero no entran al análisis del motivo, y que en el pasado se rasgaban la vestidura justificando su cobro.
Recordemos que desde el año pasado se pudo quitar la tenencia por la actual administración, ya que tuvo ingresos excedentes por más de dos mil millones de pesos a lo presupuestado, y que por voluntad política debería especificar de manera desmenuzada en que se utilizó ese sobrante.
Por otro lado, en los anexos del mamotreto electrónico del segundo informe describe, que en el período del 1 de julio de 2010 al 30 de junio de 2011, el gobierno tuvo ingresos por más de quince mil millones de pesos; o sea, que si sigue esa tendencia, mínimamente se tendrán excedentes por encima de los mil seiscientos millones de pesos respecto a lo presupuestado.
Esto muestra que el problema no ha sido el ingreso, sino en cómo se ejecuta el gasto.
No se cuestiona el próximo beneficio, sino el motivo por cambiar repentinamente de decisión y el fondo de la razón.