jueves 19 de enero de 2012

EDITORIAL LUPA CIUDADANA 93

19 de enero de 2012

El Poder Ejecutivo entrega información inverosímil que solo abona a la fama nacional de opacidad que tiene el estado de Campeche, ya que envía al solicitante datos que son prácticamente increíbles.

Un ejemplo de esto, es lo relacionado con la cantidad de litros de combustible que utilizó el Poder Ejecutivo en los meses de septiembre y octubre de 2009, donde describe que tuvo un consumo idéntico para cada mes de 603,413.20 litros, lo cual hace imposible considerar esta respuesta como verdadera, ya que hasta las décimas son idénticas, como se describe en la resolución folio 01/0002148/10. 

La ciudadanía exige información veraz del que gobierna, porque con esa actitud se genera desconfianza con respecto al uso de recursos públicos, ésta muestra justifica la relevancia de la observancia permanente. 

Es fundamental que el ciudadano esté consciente que puede y debe exigir al servidor público que intenta ocultar, porque ante lo incomodo, pretende usar la apariencia para eludir la entrega de lo correcto.

La sociedad debe ser un persistente vigilante ante la libertad que tiene el funcionario en el reparto de gran parte del dinero público, porque éste, muchas veces es utilizado para que lo cortejen, para que lo justifiquen y no le cuestionen las acciones indebidas; también puede ser usado en beneficio de amigos, para financiar campañas políticas, o favorecerse a través de prestanombres para proveer bienes y servicios al gobierno.

El constante malestar del funcionario por aclarar el uso de los recursos públicos, hace intuir que existe un manejo poco claro del mismo y que en el fondo lo incomoda, porque la ciudadanía tiene una herramienta que le permite analizar y evidenciar su actuación.  

La transparencia y la rendición de cuentas son fundamentales para la gobernanza, porque fortalece los equilibrios entre sociedad y gobierno, orientando a la administración pública hacia una mayor eficacia y mejor ordenación. 

Por ello, seguiremos demandando que se actúe en consecuencia con la obligación encomendada al funcionario, y se deje el uso constante de la simulación.

Y como dice Denise Dresser: "Los buenos gobiernos se construyen con base en buenos ciudadanos y sólo los inconformes lo son".